IMPRESIONES DE UNA TORTOGA

TODOS VIVIMOS BAJO EL MISMO CIELO, PERO NO TODOS , TENEMOS EL MISMO HORIZONTE
Mostrando entradas con la etiqueta ALGUIEN ME CONTÓ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ALGUIEN ME CONTÓ. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de junio de 2011

LEONARDO DA VINCI (Cuento)



Existe una anécdota del gran pintor, escultor e inventor, acerca de su cuadro "La última cena" la cual, tardó veinte años en realizar, dado que era muy exigente a la hora de busacar a las personas que debían servir de modelos.


De hecho, tuvo problemas para dar comienzo al cuadro, porque no encontraba al modelo que representara a Jesus,quién tenía que reflejar en su rostro pureza, nobleza y los más bellos sentimientos.

Así mismo debía poseer una extraordinario belleza varonil.

Al fín encontró a un joven con esas caracteristicas y fué la primera figura que pintó en el cuadro.

Después fué localizando a los doce Apóstoles, a quienes pintó juntos, dejando pendiente a Judas Iscariote, pués no daba con el modelo adecuado.

Debía ser una persona de edad madura y mostrar en su rostro las huellas de la traición y la avaricia, por lo que el cuadro quedó inconcluso por largo tiempo, hasta que le hablaron de un terrible criminal que habían apresado.

Fué a verlo y era exactamente el Judas que él quería para concluir su obra, por lo que solicitó al alcaide que permitiera al reo posar para él.

El alcaide, conociendo la fama de Da Vinci aceptó llevar al reo al estudio del pintor, custodiado por dos guardias y encadenado.

Durante todo el tiempo, el reo no dió muestras de emoción alguna por haber sido elegido modelo, mostrándose sumamente callado y distante.

Al fín Da Vinci, satisfecho del resultado, llamó al reo y le mostró su obra.

Cuando el reo la vió, enormemente emocionado cayó de rodillas llorando.

Da Vinci, extrañado le preguntó el porqué de su actitud, a lo que el reo respondió: Maestro ¿no me recuerda? _¡no!, nunca te había visto.

Llorando y pidiendo perdón a Dios, el reo le dijo: yo soy aquél joven que, hace 19 años escogió para pintar a Jesus.

martes, 7 de diciembre de 2010

EL MOMENTO DE LA AURORA


Durante el Foro Económico de Davos, el premio Novel de la Paz Shimon Peres contó la siguiente historia:

Un rabino reunió a todos sus alumnos y les preguntó

-¿Cómo sabemos el momento exacto en que se acaba la noche y empieza el día?

- Cuando, en la distancia, somos capaces de distinguir una oveja de un perro- dijo un niño.

-En realidad- dijo otro alumno-, sabemos que ya es de día, cuando podemos distinguir, en la distancia, un olivo de una higuera.

- No es una buena definición.

-¿Cual es la respuesta, entonces?- preguntaron los chicos.

Y el rabino dijo:

-Cuando un extranjero se acerca y nosotros lo confundimos con nuestro hermano: entonces, los conflictos desaparecen. Ése es el momento en que acaba la noche y empieza el día.

lunes, 15 de noviembre de 2010

EL CENTÉSIMO NOMBRE


Un estudiante pidió a un maestro sufí que le revelase el quinto nombre de Dios.
_Quien conoce ése nombre es capaz de cambiar el curso de la historia_ comentó.
El maestro le dijo que pasara un día entero a las puertas de la ciudad. El muchacho obedeció, y volvió al día siguiente.
_¿Qué es lo que viste?_ preguntó el maestro.
_Un viejo intentó entrar en la ciudad con un carnero para vender. El guarda le quiso cobrar un impuesto, pero el hombre no tenía dinero.
Entonces el guarda le robó el carnero y lo echó.
Yo pensaba: si supiese el nombre oculto de Dios, podría cambiar esta situación.
_Podrías haber cambiado esa injusticia, pero preferiste soñar con una revelación.
¡Qué tontería!. Pues bien, voy a revelarte el quinto nombre de Dios: actúa a favor del prójimo.
Sólo así podemos cambiar el curso de la historia.

sábado, 16 de octubre de 2010

CÓMO LA PARTE PUEDE CONTENER EL TODO

FRAGMENTOS DE UN DIARIO INEXISTENTE, DE PAULO COELHO





Reunión en casa de un pintor de Sao Paulo que vive en la ciudad de Nueva York.

Hablamos de ángeles y de alquimia. En un momento dado, trato de explicar a los otros invitados, la idea alquímica de que, cada uno de nosotros contiene dentro un universo entero y que es responsable de él.

Escojo, cuidadosamente, las palabras, pero no consigo causar una impresión favorable; el pintor, que hasta ahora ha estado escuchando en silencio, pide a todos que miren por la ventana de su estudio.

-¿Qué es lo que ven?
-Una calle de Greenwch Village- responde uno.
El pintor pega un papel al cristal, de modo que ya no se puede ver la calle.
Con una navaja, recorta un pequeño cuadro en el papel.
-Y si alguien mira por aquí, ¿qué verá?
-La misma calle- dice otro invitado.
El pintor, entoces, recorta varios cuadrados en el papel.

-Así como cada agujero de este papel contiene la misma calle, cada uno de nosotros contiene el mismo universo- dice.

Y todos ¡rompemos en aplausos! ante la bella imagen que nos ha sido mostrada.