
Cuando se acaben los recuerdos, emprenderé otros caminos y, me dejaré llevar por los impulsos del corazón.
Siempre habrá algo que decir, algo que contar, algo que preguntar.
Mientras haya alguien, como tú, al otro lado, no hay que temer, todo lo haré por tí.
Pondré en marcha todos los mecanismos posibles, para que no me tiemble el pulso, ní me falle la memoria y, si éso ocurre, no olvides ¡que fué sin querer que te olvidé!.
Hoy, me siento en lo alto del acantatilado mirando al mar y me pierdo como el sol en el Ocaso y más allá... ¡no hay nada!.....El infinito, pero sé que estás ahí, en algún lugar, ¡esperándome!.
Nunca es tarde. Iré a tu encuentro y perderé, a conciencia, el rastro del camino, ¡no quiero volver sobre mis pasos!.
Seguiré siempre adelante, sin detenerme. ¡Sin detenerte!.