
He tenido un sueño, pero que nadie se asuste, ni voy a contar el discurso de Luther King, ni voy a recitar el tema de ZPU en hip hop, lo que quiero es contar mi último sueño. Nada mas.
Corría el día 4 de Abril y, recuerdo que compartí un video, lleno de Paz, en mi blog.
A partir de ahí, entré en un letargo mental, una sonnolencia inusual en el cual me veía dentro de un torbellino sin tiempo, un frenesí atemporal.
Íba de casa de mis padres al super, del super al centro de salud, del centro de salud al banco, del banco a mi casa, de mi casa a la piscina, de la piscina a recoger a Daniel a la guarde, de la guarde a casa, atender a Daniel mientras la madre trabaja, preparar la cena, el almuerzo, la lavadora, la compra, volver a casa de mis padres... sólo de escribirlo, me mareo, ¡qué mal sueño!.
Despierto y veo que la casa está llena de manchas de humedad, que el techo del pasillo se está desconchando, que la cortina de mi habitación se le ha caido encima a Daniel y... ¡vuelvo a dormirme!.
Entro en otro frenético sueño: mi cuñada viene de Londres y quiero tener la casa a punto, compras, limpieza, pintura...y... calor, ¡mucho calor!.
Llega mi cuñada y organizo quince días de excursiones, visitas, viajes, incluido disfrutar en S. Santa y tomar el sol, élla viene ávida de sol.
Despierto y estoy camino del aeropuerto a recoger a mi cuñada, hay caravana y tardamos casi una hora más de lo previsto, tiempo que élla aprovecha para llamar al hermano desesperada, mientras espera sentada en un banco.
Mi vida se vuelve a convertir en un frenesí: casa, compras, padres, nieto, marido, yernos, hijas, excursiones...¡no! excursiones no, ni S. Santa, ni viajes, ni sol. Sólo llueve. El letargo se convierte en pesadilla.
Suena el teléfono y es mi cuñada, que ya ha llegado a Londres, no hay nadie en casa, estoy sola. Todos se han ído y me encuentro sola...¿sola?. ¿Sola y sin nada que hacer?
Se origina una tormenta descomunal y caen rayos y truenos, literalmente, llueve con fuerza y ¡me siento feliz!. ¡Me encantan estas tardes!.
Ya pasó todo.
MIS SUEÑOS, ULTIMAMENTE, TIENEN, SIEMPRE, UN FINAL FELIZ.